Trilogía del proletariado (A.Kaurismäki)

Especial

Whisky (sin hielo), café, tabaco, cerillas, música en vivo, ramos de flores, radios portátiles, colores apagados; Kati Outinen y Matti Pellompää, Turo Pajala y Susanna Haavisto; abandono, soledad, monotonía… estos son los componentes de la atmósfera en la que se desarrolla el cine de Aki Kaurismäki, y más concretamente de las tres películas que conforman su Trilogía del proletariado: ‘Sombras en el paraíso‘ (1986), ‘Ariel‘ (1988) y ‘La chica de la fábrica de cerillas‘ (1990).

Esta etapa de la filmografía del director finés nos muestra su mirada más oscura y claustrofóbica de la sociedad de su país, estilo que iría suavizando con títulos posteriores como ‘Contraté a un asesino a sueldo’ (1990), donde explota un humor negro único, o ‘Agárrate el pañuelo, Tatiana’ (1994), en la que aunque si apreciamos la característica atmósfera decadente, no vemos la dureza de las cintas que nos ocupan.

Como decimos, las tres historias que analizaremos a continuación tienen en común un escenario, una idea de fondo, y al fin y al cabo, constituyen la mejor crítica que su director puede hacer a la sociedad en la que vive. Con esta trilogía vemos a un Kaurismäki incómodo con la Finlandia del momento, desubicado en este tiempo que le ocupa, y sobre todo con ganas de que la situación cambie, de que algo evolucione. Para ello qué mejor método que mostrar las faltas que él aprecia en este panorama hostil del que solo se puede huir emigrando o delinquiendo.

Pero vayamos por partes…

‘Sombras en el paraiso’ (1986)

Sombras en el paraiso 01

Finlandia, 1986. Título original: Varjoja Paratiisissa. Director: Aki Kaurismäki. Guión: Aki Kaurismäki. Fotografía: Timo Salminen. Música: Albert Collins, Guty Cárdenas, John Lee Hooker, Harri Marstio. Reparto: Matti Pellonpää, Kati Outinen, Sakari Kuosmanen, Esko Nikkari, Kylli Köngäs, Pekka Laiho, Jukka-Pekka Palo, Svante Korkiakoski, Mari Rantasila. Productora: Villealfa Filmproduction Oy.


Nikander (Pellonpää) es conductor de camión de la basura, Ilona (Outinen) es cajera en un supermercado; una herida en la muñeca de Nikander da pie a que ambos se enamoren y su historia servirá de trama al film, el más ‘romántico’ de la Trilogía del proletariado de Aki Kaurismäki.

Un día cualquiera de trabajo en la vida de Nikander se convierte en un rayo de esperanza. Su compañero en el camión tiene un proyecto: independizarse y crear su propia empresa de recogida de basuras, y cuenta con el protagonista para esta vía de escape hacía una realidad mejor. Ese mismo día el compañero muere de un ataque al corazón, truncando así la motivación de Nikander que se ve de nuevo abocado a la decadente rutina. Por la noche acaba en la comisaría tras desahogar su frustración en un altercado en un bar. Al día siguiente, en los calabozos, conocerá al que será su nuevo compañero de trabajo tras ofrecerle el puesto, y que también supondrá un apoyo en su vida diaria.

Días más tarde, se atreve a dar el paso de invitar a Ilona a salir. Una cita que no acabará del todo bien, con Nikander cenando solo en casa a la luz de las velas que había preparado para su acompañante. El siguiente será otro día con un acontecimiento que remueva sus vidas, Ilona es despedida por la mala situación que atraviesa el supermercado, y ésta enfadada roba la caja con la recaudación de la jornada. Ya a estas alturas nos damos cuenta de que las sombras del título del film van envolviendo todo lo que sucede en el mismo, todo está oscuro, no hay salida sin baches; cuando se cierran las puertas no se abren otras, no hay esperanza más que la decadencia redundante.

Tras el robo, Ilona busca apoyo en Nikander y juntos emprenden una huida por distintos emplazamientos: la casa del compañero, un hotel, la playa. Un camino con altibajos en la pareja, distancias entre ellos que se hacen más largas y más cortas por momentos, siempre con la música (ya sea interpretada por un pianista en el hotel o en la radio portátil) como conductora de la historia, y es que las melodías y las letras de las canciones siempre tienen algo que decir en las películas de Kaurismäki.

Sombras en el paraiso 02

“Todo lo que siempre me diste fue dolor y penas pero estoy bien, puedo ocultar mi dolor. No dejaré a la gente saberlo, ya que si me abandonas mi corazón llorará, y no debo mostrarlo” - Esto suena en la radio mientras los protagonistas mirán pensativos al mar, y acaban besándose en la arena.

Al final deciden devolver el dinero, acción que sirve para que Ilona se libre de la policía (pues acaba detenida), y se mude a vivir junto a Nikander. Los dos siguen huyendo el uno del otro, unidos pero distantes, nadie disipa las sombras de su presente y por tanto ninguno está plenamente satisfecho con el otro. Ilona encuentra trabajo en una tienda de ropa donde el encargado se muestra interesado por ella, su relación con Nikander se rompe, y esto llevará al protagonista a tocar fondo, el fondo más oscuro hasta ahora.

Finalmente, sentencia un cambio, algo en él se despierta. Ya no se conforma ni espera que las cosas ocurran sin más. Su pasividad ha terminado, y decide recuperar a Ilona. Para ello le propone huir a Tallin (Estonia), escapar de este mundo de sombras hacia algo mejor, o al menos diferente. La eterna esperanza del proletario, la infinita búsqueda de los perdedores.

“La vida de un hombre es tan corta. Ven rápido a mi, mi amor, mi vida. Tú me das todo. Deprisa, por favor, ven rápido a mi. Todo aquí es tuyo. Pero amiga, aunque pregunte, sé que todo es en vano. Incluso hasta te anhele día y noche, no corras hacia mi. No, porque también lo sabes: la vida solo nos traerá dolor.” – Sentencia la canción mientras en barco se aleja…

‘Ariel’ (1988)

Ariel 01

Finlandia, 1988. Título original: Ariel. Director: Aki Kaurismäki. Guión: Aki KaurismäkiFotografía: Timo Salminen. Música: Dimitri Shostakovich, Peter Tchaikovsky, Olavi Virta. Reparto: Turo Pajala, Susanna Haavisto, Matti Pellonpää, Eetu Hikamo, Erkki Pajala, Hannu Viholainen, Matti Jaaranen, Jorma Markkula, Tarja Keinänen, Eino Kuusela, Kauko Laalo, Jyrki Olsonen, Esko Nikkari, Marja Packallen. Productora: Villealfa Filmproduction Oy.


Distintos personajes, distinta historia, todo diferente, pero ‘Ariel’ retoma la idea donde la deja ‘Sombras en el paraíso’, en la huida. En esta ocasión, el camino lo marcan las circunstancias de desempleo, abandono y, de nuevo, la decadencia que reina en los profundos paisajes invernales de Finlandia. Una huida que será negada siempre por un sistema natural que marca el pesimismo y el devenir de los acontecimientos.

Como decimos, la mala situación del país arrastra a Taisto Kasurinen (Turo Pajala) al desempleo y la desidia. Su vida se limita a vagabundear y mendigar con un coche descapotable y una radio portátil como únicos medios y acompañantes, bienes que le legó un compañero de trabajo que opta por el suicidio ante el cierre de la mina donde estaban empleados.

La Road movie que se nos plantea llega a buen puerto al conocer, nuestro protagonista, a Irmeli (Haavisto) una mujer que se mantiene un escalón por encima de la situación que vive Kasurinen gracias a un precario e inestable pluriempleo. Pero un encuentro fortuito acaba con él en prisión, de donde intentará escapar a toda costa.

Cuando logra la ansiada fuga advierte que la libertad no será mejor que la cárcel, pues seguirá encerrado en su situación de constante huida y condenado a malvivir. Como en el anterior film de la trilogía del proletariado, la salida es emigrar en esta ocasión de forma clandestina con México como destino, y no lo conseguirá sin antes perder un amigo (Pellonpää), compañero de celda que le acompaña desde su fuga conjunta.

La música vuelve a servir de despedida para el film, el barco se aleja y suena la versión finlandesa del ‘Somewhere over the rainbow‘, y es que el proletario continúa estando abocado a buscar su sitio y no encontrarlo salvo en contadas ocasiones, y aquí parece que Irmeli le brinda una esperanzadora oportunidad al destino de Kasurinen.

‘La chica de la fábrica de cerillas’ (1990)

La Chica de la fabrica de cerillas 01

Finlandia-Suecia, 1990. Título original: Tulitikkutehtaan tyttö. Director: Aki Kaurismäki. Guión: Aki KaurismäkiFotografía: Timo Salminen. Música: Varios. Reparto: Kati Outinen, Elina Salo, Esko Nikkari, Vesa Vierikko, Silu Seppalää, Reijo Taipale. Productora: Villealfa Filmproduction Oy/The Swedish Film Institute/Finnkino.


Quizás la más impactante de la trilogía, nos presenta la vida de Iris (Kati Outinen), trabajadora en una fábrica de cerillas y que, al igual que en su trabajo, lleva una vida monótona dentro de la sociedad trabajadora de Finlandia. Desempeña un cargo de supervisora dentro de la cadena de fabricación de las cerillas; en su casa cuida de sus padres, a los que mantiene con su dinero, les hace la comida y demás labores con una fría y distante suminisión; como vía de escape acude a bailes para buscar una pareja que no llega; y todo esto semana tras semana, como las máquinas de su fábrica, ejecutando acciones programadas sin ningún interés o motivación.

Como desencadenante de la historia: una noche de suerte, o eso cree Iris. Conoce a un chico en un bar con quien se acuesta, pero descubrimos a la mañana siguiente que éste la confundió con una prostituta. Ella mira a otro lado, hace oídos sordos y se aferra a una posible relación; a estas alturas para colmo descubrimos que se ha quedado embarazada.

El indeseable ser que fue a conocer en el bar le invita a que “se deshaga del renacuajo”, suceso del que se ocupa el destino mediante un atropello. A partir de aquí, sus padres la echan de casa y se refugia en casa de su hermano, pero la bola de odio y rechazo ya está cayendo colina abajo haciéndose cada vez más grande. El desenlace es inminente. Decide vengarse de todos envenenándolos con matarratas, un apropiado final. Y ella es detenida…

Kaurismáki nos narra la soledad de Iris. Como la sociedad en la que vive le golpea una y otra vez: rechazada por los hombres, maltratada por sus padres, abandonada por el destino… Todo ello la va desgastando como se nos muestra mediante la marchitación de una flor. De nuevo, como en las anteriores entregas, el proletario debe buscar salida, y como siempre no pinta muy bien para la protagonista.

Es en esta película en la que la música tiene más presencia, y si con la frase “Probablemente hayan muerto de hambre y frío allá lejos, en medio del bosque” se abre este metraje, es con esta música como nos despide “Cuando uno lo da todo y solo recibe decepciones, el baúl de los recuerdos es cada vez más duro de llevar. Ahora ya no brilla la flor del amor...”.

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.

*



footer