Cineclub | ‘El que recibe el bofetón’ (1924)

¡Honorable público, el mundo necesita tragedia!

Estados Unidos, 1924. Título original: He Who Gets Slapped. Director: Victor Sjöström. Guión: Victor Sjöström, Carey Wilson. Fotografía: Milton Moore. Reparto: Lon Chaney, Norma Shearer, John Gilbert, Tully Marshall, Marc McDermott, Ford Sterling, Bela Lugosi. Productora: Metro-Goldwyn-Mayer (MGM).


Segunda película en territorio americano del director sueco Victor Sjöström (conocido en America como Victor Seastrom), además primera película estrenada por la recién formada Metro-Goldwyn-Mayer.

En vísperas de un gran éxito, el científico Paul Beaumont (Lon Chaney) pierde tanto su invención “sobre los orígenes de la humanidad”, como a su esposa a manos del Baron Regnard (Marc McDermott), quien describe a su víctima como un payaso idiota. Totalmente devastado por las crueldades de la vida, decide perderse en la risa de los demás y se convierte en el payaso más famoso de Francia (“El que recibe el bofetón” o “ÉL” a secas). En secreto, Paul esconde sus sentimientos hacia Consuelo (Norma Shearer), una joven amazona del circo, la cual está enamorada de su compañero de espectáculo Bezano (John Gilbert). Cuando descubre que el padre de Consuelo, el Conde Mancini (Tully Marshall), planea su matrimonio con el Barón Regnard, despierta en Paul un estímulo radical de venganza.

Victor Sjostrom, fue capaz en este film de crear una atmosfera atractiva, además de representar emociones impecablemente realistas. Hay varias escenas que hacen un uso del montaje realmente curioso, una de ellas es para mi la más llamativa, en ella sale ÉL (Paul Beaumont) girando el globo terrícola, en el siguiente corte se ve el globo rodeado de una especia de “disco” o “plataforma” hacia el/la cual descienden unos payasos entre risas, una vez han descendido al globo, éste empieza a a convertirse en el escenario de un circo.

Lon Chaney ofrece una actuación naturalista y desgarradora con un personaje entre lo patético y lo extravagante. Mientras que Norma Shearer y John Gilbert ofrecen una actuación correcta sin llegar a sobresalir. Cabe destacar la escena en la que Paul “ÉL” Beaumont  declara su amor por Consuelo y ésta se lo toma a broma; deja sin palabras como Chaney controla la situación hasta conseguir que no se le tome en serio.

El que recibe el bofeton 02

La escena final en la que Paul Beaumont, corazón en mano, desnuda su alma y pone de manifiesto su discurso ante el público,  consigue que la secuencia se convierta ―a mi juicio― en la mejor de la película.

Victor Sjörjöm era, junto a Ingmar Bergman, uno de los cineastas más capaces a la hora de desnudar el alma. Curiosa es la anotación que hacía Bergman en su diario para referirse a éste: “Su mirada intenta siempre filtrarse en las tinieblas. Siempre intenta atrapar el ruido de una respuesta a su pregunta aterrorizada y a sus desesperadas plegarias. Pero el silencio es total”.

Noventa años después, este melodrama con matices oscuros y desgarradores, sigue siendo un film muy creativo, capaz de demostrar las habilidades de actuación de Lon Chaney llevadas a otro nivel, una leyenda del cine, cuya prematura muerte en 1930 robó al cine un talento único.

Alejandro Paz |★★★★|

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