Cineclub | ‘El enemigo de las rubias’ (1927)

Primeros brotes en el jardín del suspense

Reino Unido, 1927. Título original: The Lodger: A Story of the London Fog. Director: Alfred Hitchcock. Guión: Alfred Hitchcock, Eliot Stannard. Fotografía: Baron Ventimiglia. Reparto: Ivor Novello, Marie Ault, Arthur Chesney, Malcolm Keen. Productora: Carlyle Blackwell Productions/Gainsborough Pictures.


El enemigo de las rubias, adaptación de The Lodger, libro basado libremente en el infame asesino en serie Jack el Destripador. Cuarto film y primer gran éxito del maestro del suspense Alfred Hitchcock, la cual rodó a sus 27 primaveras.

En un tranquilo pueblo británico, un asesino en serie el cual se hace llamar “The Avenger (El Vengador)” anda suelto, es conocido por asesinar los días de niebla espesa a chicas jóvenes de cabellos rubios. Al mismo tiempo, el Sr y la Sra. Bounting hospedan en su casa a un nuevo inquilino, Jonathan Drew (Ivor Novello). El inquilino tiene unos hábitos peculiares como salir todos los martes de madrugada a pasear. Daisy (Marie Ault), la hija de los Bounting, una modelo de cabello rubio, comprometida con Joe, un detective de la policía, comienza a sentirse atraída por Jonathan. Joe, celoso, comienza a pensar que el joven inquilino podría tratarse del asesino serial.

En las manos de un director con talento la falta de sonido no es un impedimento, Hitchcock dirige su primera adaptación de una novela de suspense británica de una manera magistral. En ella podemos observar algunas de las técnicas para crear suspense de las cuales Hitchcock recurriría muchísimas veces a lo largo de su obra posterior.

El enemigo de las rubias 02

Dos secuencias en particular demuestran la voluntad por revolucionar el cine que tenía el Maestro del Suspense. La primera es una secuencia en la que el inquilino anda nervioso en su cuarto, una de las formas de recalcar el sonido en el Cine Mudo es mostrarlo mediante imágenes, Hitchcock se las arregla para denotar el nerviosismo en las pisadas del inquilino, usando como techo un suelo transparente. En la segunda se nos muestran los recuerdos del detective de policía a través de un flashback que tienen lugar dentro de los confines de una pisada en el barro. La influencia expresionista que Hitchcock obtuvo por su paso en Alemania se hace evidente en varias ocasiones de la película, como en los primeros planos o en los juegos de sombras. Estamos ante una pieza maravillosa del Cine Mudo, un perfecto ejemplo de la astucia de Alfred Hitchcock.

Como era habitual en el período silente, el no tener voz obliga a los actores a sobreactuar y usar mucho las gesticulaciones. Un simple gesto, como una cierta inclinación de cabeza puede convertirse en un Perdón o un Te quiero. La interpretación de Ivor Novello es ambigua y espeluznante, aunque de cierta forma simpática. Su contraparte femenina es su igual, aunque ella se presenta mucho más sutil.

El enemigo de las rubias pese a contar con errores de principiante y un final demasiado al gusto de la época, se merece un hueco entre las películas de visión obligada de Alfred Hitchcock. Una película realmente ingeniosa e inteligente digna del maestro del suspense.

Alejandro Paz | ★★★★ |

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