Cineclub | ‘Reservoir Dogs’ (1992)

La Apertura Tarantina

EE.UU., 1992. Título original: Reservoir Dogs. Director: Quentin Tarantino. Guión: Quentin Tarantino. Fotografía: Andrzej Sekula. Música: Varios. Reparto: Tim Roth, Harvey Keitel, Chris Penn, Steve Bescemi, Michael Madsen, Lawrence Tierney, Randy Brooks, Kirk Baltz, Eddie Bunker, Quentin Tarantino, Burr Steers. Productora: Live Entertainment/Dog Eat Dog Productions.


La apertura es un elemento fundamental en el ajedrez. Una apertura sólida permitirá asegurar posiciones ventajosas en posteriores movimientos estratégicos, mientras que su debilidad dificilmente será compensada en el transcurso de los turnos.

Quentin Tarantino empezó su carrera cinematográfica manejando las piezas blancas de su particular tablero de ajedrez, planificando una apertura abierta, que en términos ajedrecisticos no es más que la que deja al Rey liberado. En su caso Quentin dejó escapar todo su talento con solo el primer movimiento: Reservoir Dogs.

Presentamos a la ópera prima del director estadounidense como una declaración de intenciones, una obra maestra del cine indie americano, que establecería los cimientos de su todavía, afortunadamente, incompleta filmografía que a tantos nos maravilla. Para hacerlo de una forma especial, utilizaremos el símil del ajedrez, un juego de culto al igual que lo son los diálogos referenciales, los detallados personajes o los homenajes fílmicos que caracterizan los guiones del auteur.

Empezando por el principio, aparece la musa en la que todo genio debe inspirarse, la Reina en su tablero. Para Tarantino esa fue ‘Atraco Perfecto’ de Stanley Kubrick. Él se inspiró en una frase de este film para canalizar sus intenciones y su filosofía cinematográfica: “Te voy a dejar esa cara tan bonita que tienes convertida en hamburguesas”. Se encerró entusiasmado durante semanas en su apartamento hasta dar a luz al perfecto guión, una historia esencialmente violenta no exenta de humor, binomio de piezas que forman ese tablero de la conciencia de Quentin, y que plasma en todas sus películas.

Corría el año 1992, cuando todo esto le pasaba por la cabeza de forma lo suficientemente clara y concisa como para rodarla rápidamente y por un millón y medio de dolares, acercándose a presupuestos más propios de cine de Serie B, y plasmando así ese entorno indie que tanto ayuda al film.

Reservoir dogs 03

“Una banda organizada es contratada para atracar una empresa y llevarse unos diamantes. Sin embargo, antes de que suene la alarma, la policía ya está allí. Algunos miembros de la banda mueren en el enfrentamiento con las fuerzas del orden, y los demás se reunen en el lugar convenido”Filmaffinity.

Esta es la base, la descripción objetiva y superficial, nada más que un peón suma y complemento del resto: apasionante trama, diálogos ingeniosos, gran banda sonora, minuciosa puesta en escena, montaje partido en espacio y tiempo… elementos que forman esa primera línea de contacto con el espectador.

Pero todo ello se presupone en más altas esferas. El proyecto cabalgó a lomos de los caballos del cine independiente con la visión cinematográfica de Tarantino, y un particular giro postmodernista del cine de gansters, asentándose entre sus dos torres de culto cimentadas en la comentada atmósfera filmica, mezcla de elementos pulp y cine noir extraídos de un buen número de películas a las que hace referencia y de las que se sirve.

Para completar este tándem perfecto, Tarantino mueve sus alfiles en diagonal hacia nuestra memoria fílmica con varias escenas como la del corte de oreja (con el tema ‘Stuck in the Middle with you’ de Stealers Wheel), la conversación inicial que gira en torno a ‘Like a Virgin’ de Madonna, el reparto de los nombres en clave de cada personaje… Esas imágenes que son necesarias para que la película se grabe en la mente del espectador, ese objeto de culto tan preciado y perseguido por todo buen cineasta que se precie.

Reservoir dogs 02

Así se presentó en sociedad un todavía desconocido Quentin Tarantino, director que saltó a la fama con toda esta muestra de intenciones. Y es que el Rey de este tablero de ajedrez no puede ser otro que este gran director que a veces solo encuentra un rival de su altura en sí mismo, cuando toma el mando de las piezas negras y muestra su otra cara con proyectos carentes de genialidad y chispa, esa que le hace repetir hasta la saciedad sus virtudes en formas carentes de sentido y ritmo, esa que le hace caer en escenas ridículas e inverosímiles como las expuestas en ‘Malditos Bastardos’, film defendido por muchos pero odiados por otros que, como yo, vemos agotados los motivos que llevaron a Tarantino a ser lo que es, un verdadero genio cuando quiere.

| Rafa Fleming★★★ |

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.

*



footer