Blade Runner | Lágrimas en la lluvia

Fotogramas Dorados I

Le damos la bienvenida a otra sección en el blog: ‘Fotogramas Dorados‘. La cual tratará grandes escenas de películas inolvidables, esas escenas que con solo verlas te dejan ensimismado y te hacen sentir lo grande que es el séptimo arte.

Para empezar no hemos elegido una muy rebuscada, es más, decidí crear esta sección al revisionar esta secuencia por enésima vez. No es otra que Lágrimas en la lluvia, creada por Ridley Scott en una de sus películas cumbre: ‘Blade Runner’ (1982).

La escena en cuestión supone la conclusión del desenlace de la película, cuando el Agente Deckard y el replicante Roy Batty se enfrentan en un duelo a muerte. Es el broche final, y para muchos una de las mejores despedidas de un personaje en la historia del cine.

Todo ocurre en la tenebrosa atmósfera que caracteriza al film. Situados en el tejado de un edificio y abatidos por la dura pelea, Rick Deckard cuelga de un saliente hacia la calle cuando Batty decide salvarle la vida tendiéndole la mano, en lo que quizás suponga una última humanización del androide.

Blade Runner

Acto seguido, le deja en el suelo y empieza diciendo las que serán sus últimas palabras, haciendo al Agente testigo de su muerte y cediéndole el legado de su vida como testimonio:

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.

Tras esto, el replicante muere, y una paloma que tenía agarrada es liberada en forma de metáfora, ascendiendo su alma hasta el cielo. Él elige el momento de su muerte, y la forma de ésta. Comprende en su último aliento que no merece la pena seguir haciendo el mal, si no que hay que amar la vida. Una vez terminamos esta secuencia, la voz en off de Deckard le añade:

No sé por qué me salvó la vida. Quizá en esos últimos momentos él amó la vida con más intensidad que nunca, no sólo su vida, la de cualquiera, mi vida. Y lo único que quería eran las mismas respuestas que el resto de nosotros: ¿de dónde vengo? ¿a dónde voy? ¿cuánto tiempo me queda? Todo lo que podía hacer era quedarme allí y verlo morir.

Así concluyen estos fotogramas dorados, que no hacen más que culminar la gran obra que supone ‘Blade Runner’, ilustre heredera de ‘Metropolis’ como vimos en una entrada anterior. A continuación, les dejamos la escena completa. Drisfrútenla y esperemos que sientan lo mismo que nosotros al verla:

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