‘Leo es pardo‘ (1976)

Un chute de heroína visual

España, 1976. Título original: Leo es Pardo. Director: Iván Zulueta. Guión: Iván Zulueta. Música: Augusto Martínez Torres. Fotografía: Iván Zulueta. Reparto: Maribel Ferrero. Productora: Cinema X.


Iván Zulueta es uno los genios malditos como lo fuera el poeta Leopoldo María Panero, ambos son el reflejo de una generación marcada por las drogas, artistas que experimentaron con el lenguaje buscando nuevas formas de comunicar sus sentimientos, enfrentándose a las barreras de una sociedad que impone la monotonía. Tres años antes de ‘Arrebato’ (1979)- su largometraje más ambicioso donde su experiencia más surrealista y abstracta se integran con naturalidad en la narración – realiza ‘Leo es pardo’, cortometraje de 10 minutos de duración rodado en 16mm donde realizamos un viaje onírico por el interior del cineasta donostiarra.

Una obra con una atmósfera única donde el espectador es trasladado al interior del personaje interpretado por Maribel Ferrero. Los sentimientos de terror y desconcierto sufridos por la protagonista al despertar del sueño inundan la habitación. No hay lugar para las palabras, son las imágenes las que comunican sus emociones ante la rutina que secuestra al mundo bajo un estricto orden. Zulueta rompe con la armonía y juega con el formato para generar texturas que refuercen la experiencia onírica, distorsionando la imagen y reforzando su poder comunicativo.

Leo es pardo 02

Con influencias del expresionismo alemán consigue mostrar aquello que no es visible -los sentimientos- escondido bajo la capa de carne y hueso, pero sobre todo nos encontramos ante una obra surrealista que nos recuerda a ‘Un perro andaluz’ (Luis Buñuel, 1929) o ‘Meshes of the Afternoon‘ (Maya Deren, 1943), un ritmo frenético que juega con la velocidad, la luz, el sonido y el formato para sumergir al espectador en un universo psicodelico, es decir, un “chute visual” que no dejara indiferente a nadie…

Un atrevido ejercicio de experimentación que muestra la obsesión del autor por la dualidad -la personalidad oculta- del protagonista y sus esfuerzos por dominar su cuerpo. Una lucha interna entre el “yo” de la que hace cómplice al espectador; parte de su ser busca ordenar el desorden que la domina, mientras que la otra se enfrenta a la rutina y la monotonía que oprime su esencia . Una lucha continua en el interior de Leo por tomar el control de su cuerpo y mente.

Dejando a un lado todas las posibles interpretaciones ‘Leo es pardo’ es una obra para sentir más que pensar, no habla a nuestra razón sino a nuestras emociones. Un viaje sensorial de diez minutos de duración con una gran carga emocional porque eso es lo importante en el cine, generar sentimientos en el espectador, sumergirle en en una atmósfera que puede ser divertida o angustiosa pero consigue despertar algo que lo convierta en un momento único.

| Alejandro García★★★☆ |

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.

*



footer