Notas sobre ‘Mommy’

Habla su director Xavier Dolan

En una Canadá ficticia, se aprueba una ley que permite que los padres angustiados abandonen a sus hijos enfermos en el hospital. Sin embargo, Diane “Die” Despres (Anne Dorval), una valerosa viuda, decide educar ella misma a su hijo Steve (Antoine Olivier Pilon), que padece ADHD. Kyla (Suzanne Clément), una misteriosa vecina, les ofrece su ayuda. La relación con esta generosa mujer se hace cada vez más estrecha y surgen preguntas sobre el misterio de su vida.

El más esperado film del enfant terrible Xavier Dolan, premiado por el jurado en Cannes, llega a la cartelera española (5/12/14). El director canadiense nos habla sobre el original proyecto y su sorprendente resultado:

(X.D.) Desde mi primera película, he hablado mucho del amor. He hablado de la adolescencia, de la inadaptación, de la transexualidad. He hablado de Jackson Pollock y de los 90, de la alienación y la homofobia. He hablado también de internados, de la palabra “especial”, de ordeñar vacas, de la cristalización de Stendhal y del síndrome de Estocolmo. He hablado argot, he hablado de forma sucia. He hablado en inglés a menudo y otras muchas veces he hablado sin ton ni son.
El tema es que cuando “hablas” de cosas, existe un riesgo inevitable que te hace hablar de muchas tonterías. Es por eso que decidí ceñirme a aquello que conocía, o que me resultaba más o menos cercano. Temas que controlaba totalmente o al menos lo suficiente porque me había criado en el barrio. O porque sabía el miedo que sentía, y sigo sintiendo de otros. Sabía las mentiras que nos decimos cuando vivimos escondiéndonos, o el amor que nos empeñamos en desperdiciar con los ladrones de tiempo. Esos son temas que me han tocado de cerca para hacerme querer hablar de ellos.
Pero debería haber uno, solo un tema del que debería saber más que nadie, uno que me inspirara de forma incondicional, y que me gusta más que ningún otro, y desde luego es mi madre. Cuando digo mi madre, me refiero a la figura que representa.
Porque es ella a la que siempre regreso. Es ella la que quiero ver ganar todas las batallas, para la que quiero inventar problemas para ver cómo los resuelve, es ella a través de quien me hago todas las preguntas, a quien quiero oír gritar cuando nadie dice nada, es ella quien quiero que tenga razón cuando todos nos equivocamos, es ella la que tendrá la última palabra, no importa de qué. De vuelta a los días de ‘Yo maté a mi madre’, sentía que quería castigarla. De eso solo han pasado cinco años , y creo que con ‘Mommy‘, estoy buscando su venganza. No preguntes. (Xavier Dolan, Mayo 2014)

Mommy 02

Aspectos visuales

Vimos ‘Mommy’ como una película oscura en su núcleo, pero pensamos que, en el exterior, debía pulirse con luz y calor. Es el mandato de la audiencia determinar la verdadera naturaleza de la película, no el nuestro. No queremos decirle a nadie qué pensar, o cuándo pensar en ello. Teñir ‘Mommy’ con una tonalidad gris, con una niebla húmeda parecía la solución más sencilla. Soñaba con que Die y Steve vivieran en un lugar alegre, un lugar donde todo fuera posible. Recuerdo haberme jurado a mí mismo que haría todo para que mis personajes fueran y sonaran como la gente del lugar en el que yo me crié. No como una caricatura de sí mismos, que fueran “ellos”, realmente.
La fotografía de la película también debía evitar dar una imagen de desaliento. Las puestas de sol y las horas mágicas, durante las cuales rodamos muchas de las secuencias, darían un toque de tonos rojos y amarillos que nos servirían para adornar los exteriores. Y la luz del día nos cegaría con sus destellos. Para mí, era muy importante, que ‘Mommy’ fuera, en la medida de lo posible, una historia radiante de coraje, amor y amistad.
No veo razón para hacer, ni para ver, películas sobre perdedores.
Eso no quiere decir que tenga una visión despectiva sobre los perdedores, al contrario. Tengo especial aversión a cualquier documento artístico que pretende retratar a los seres humanos a través de sus fracasos. Creo que las personas no deberían ser definidas por sus dificultades y por etiquetas, sino por sus sentimientos y sueños. Esa es la razón por la quería hacer una película sobre los ganadores, sobre lo que les ocurre al final. Espero haberlo conseguido.

Usar el 1:1 como ratio de aspecto

Después de rodar, el año pasado, un videoclip en 1:1, se me ocurrió que esta relación de aspecto podía traducirse de alguna forma en una emoción única y sincera.
El cuadrado perfecto que se obtiene, enmarca los rostros con tal simplicidad, que parece la forma ideal para los planos de “retrato”. En un espacio tan restringido no hay lugar para distracciones, ni añadidos. El personaje es el centro de todo, ineludiblemente el centro de nuestra atención. Nuestros ojos no pueden escapar de él, o ella.
1:1 es, además el ratio de las carátulas de los cd´s, y de todas esas chaquetas que a lo largo del tiempo nos han ido dejando huella. La mixtape Mix4ever de Die y Steve es un leit motif para nosotros, la utilización del 1:1 encontró un eco adicional.
Para ser franco, el 1:1 es también el ratio preferido de André Turpin, mi director de fotografía. Siempre había querido trabajar con él, pero nunca se había atrevido (también es director, y ha dirigido la muy disfrutable ‘Zigrail’, un road trip por Oriente Medio, rodado en blanco y negro con algunas interpretaciones brutales de John Zorn en sus comienzos).
Después de haber estado un año discutiendo con él cada uno de los planos, y arrepintiéndome de nuestro ratio infame, he aprendido dos cosas: André adora el cinemascope y yo, por una vez, no tengo ninguna queja al respecto.

‘Mommy’ Vs ‘Yo maté a mi madre’

Entre mi primera película y ‘Mommy’ hay varias líneas paralelas. Pero solo en la superficie.
Desde mi punto de vista, desde la dirección hasta el tono, del estilo interpretativo a los visuales, esas dos películas son totalmente diferentes.  Una de ellas se desarrolla a través de los ojos de un adolescente caprichoso y la otra se centra en las adversidades de una madre. Además del ya importante cambio en el punto de vista, esta es la razón por la que creo que son dos películas tan diferentes: ‘Yo maté a mi madre’ se centra en una crisis de adolescencia. ‘Mommy’ en una crisis existencial.
Por otra parte, no veo el sentido de hacer la misma película dos veces. Estoy encantado con la oportunidad de regresar a casa a través de estas dinámicas entre madre e hijo, puesto que ese tema ha formado siempre parte de mis películas. Pero me alegra aún más poder explorar las novedades dentro de una escala mayor: el género familiar. Eso representa una forma más emotiva de comunicación con el público.
La madre representa el lugar del que venimos, y el hijo, quienes somos, el ser en el que nos hemos convertido. Nunca abandonamos del todo esas preocupaciones Freudianas, son parte indeleble de nosotros.

Mommy 01

Fuente: Unión Cine CiudadEuropa Cinemas

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