Orígenes del cine: Italia

Cóctel de historia, mitología y colosalismo

El cine tal y cómo lo conocemos, dejando a un lado los juegos de luces y sombras que fueron la semilla del mismo, nació a medio camino entre Estados Unidos y Francia en los últimos años del siglo XIX. En el primer país era Thomas Edison quién registraba la patente del cinematógrafo, mientras que al otro lado del charco los hermanos Loumière empezaban a proyectar los primeros cortometrajes de la historia.

A raíz de esto empezaron a surgir los pioneros del cine, cineastas como Georges Méliès y Ferdinand Zecca que empezaron a ‘jugar’ con el séptimo arte y asentaron sus primeras bases. Es en este contexto, y a solo unos meses de las primeras demostraciones de los Loumière, donde comenzaron a surgir movimientos cinematográficos en los distintos países, llegando el fenómeno a Italia en el año 1895, con el registro de la patente del cinematógrafo por Filoteo Alberini.

La primera muestra filmada data del año siguiente, el documento Umberto e Margherita di Savoia a passeggio per il parco’ (Vittorio Calcina, 1896), a partir del cual, en los años posteriores, se fueron sucediendo numerosos cortometrajes, destacando la primera obra de ficción ‘La presa di Roma’ (Filoteo Alberini, 1905).

Poco a poco se pasó de mostrar las obras en ferias y colegios a construir salas de cine en todo el país alpino, y se fue organizando la primera industria cinematográfica italiana, que estaba dividida entre las escuelas de Turín y Roma. La combinación entre temática mitológica y escenarios propios del colosalismo sirvieron como fuentes de creación para los primeros cineastas italianos, creándose al mismo tiempo los cimientos de un cine histórico que se convertiría en el género conocido como peplum.

L’Inferno (1911)

L'Inferno

Dirigido por Giuseppe de Liguoro, Francesco Bertolini y Adolfo Padovan en 1911, está considerado como el primer largometraje de la historia del cine italiano. Supone una adaptación libre de La divina comedia de Dante Alighieri y está inspirado en las ilustraciones que Gustave Doré realizó para dicho poema.

Básicamente se nos muestra como Virgilio sirve de guía a Dante en su odisea a través de los distintos estamentos del infierno, sirviendo cada uno de ellos como escenario para las más surrealistas historias.

Llama la atención la poderosa atmósfera que se crea, a la vez tan tenebrosa y lúgubre, como dinámica y refrescante visualmente. Los efectos especiales están bastante logrados para un film con más de un centenario a sus espaldas, y se aprecia muy bien, en lo que a escenarios, decorados y actuaciones se refiere, los enlaces del todavía recién nacido cine con las demás artes escénicas.

La caída de Troya (1911)

La caida de Troya

Una de las primeras muestras del cine histórico italiano (peplum), este mediometraje dirigido por Giovanni Pastrone y Luigi Romano Borgnetto continúa con la temática de la mitología clásica desarrollada en enclaves colosales. En esta ocasión, se narra la historia de la batalla de Troya, posteriormente llevada al cine en numerosas ocasiones siendo la más conocida la versión realizada por Wolfgang Petersen en 2004.

Los aspectos más destacados del film son la cuidada escenificación (interpretaciones, escenarios, gran cantidad de extras) y el notable ritmo que mantiene la cinta en todo su metraje, no dejando caer la acción en ningún momento y logrando una narración perfecta que mantiene al espectador entretenido y enterado de todos los acontecimientos, algo poco habitual en otros títulos de los inicios del cine.

Click aquí para ir a la sección videoteca y ver el film.

Los últimos días de Pompeya (1913)

Los últimos días de Pompeya

Film dirigido por Mario Caserini y Eleuterio Rodolfi en el que ya se pueden apreciar aspectos de madurez en la industria cinematográfica italiana. El metraje mezcla elementos del cine histórico, de catástrofes y del drama romántico; una historia con alto contenido sentimental donde aparece el amor y la traición entre sus personajes.

El guión es una adaptación de la novela de Edward Bulwer-Lytton, constituyendo un remake mejorado de la versión de 1908, y narra los últimos días de Pompeya antes de ser arrasada por el Vesubio, una ciudad que vive entregada a los placeres, las luchas de gladiadores y el culto a las divinidades.

De ritmo algo lento, aunque no demasiado, si posee una gran fuerza visual y una estructura narrativa notable. Llaman la atención algunos movimientos laterales de la cámara, algo poco habitual en los metrajes de la época que solían filmarse con un plano fijo en todo su desarrollo. Buena fotografía, actuaciones muy serias y algunas imágenes líricas como en la que vemos, a través de un marco elíptico, dos palomas sobre una rosa deshojada.

Cabiria (1914)

Cabiria

En 1914, bajo la dirección de Giovanni Pastrone, llegó la obra mas importante de los orígenes del cine en Italia. ‘Cabiria‘ es una representación épica de la leyenda del secuestro de una joven romana por piratas fenicios durante la segunda guerra púnica del siglo III a.C., y su posterior rescate por un espía romano y su esclavo.

Realizada con un alto presupuesto, la cinta fue la más innovadora y visualmente impactante de las rodadas antes de la I Guerra Mundial en el país alpino, combinando impresionantes escenas rodadas en plató (erupción del monte Etna, sacrificio en el templo del dios Moloch…) con recreaciones en escenarios naturales, siendo todo ello acompañado por 5.000 extras, 1.000 caballos, 200 elefantes y 200 camellos para el rodaje de las más de 1.200 escenas que componen el metraje.

Técnicamente, el trabajo en la dirección de Pastrone fue de lo más destacado, siendo rodadas muchas escenas con una cámara móvil y apreciándose así pequeños travelings a lo largo del film. Por último mencionar los líricos intertítulos obra de Gabrielle D’Annunzio, famoso poeta italiano, que le aportaron credibilidad a la historia hasta el punto de ser la primera película que mereció una reseña completa en la prensa italiana.

El éxito cosechado en mayor o menor medida por estos filmes, el desarrollo del género colosal y la creación del peplum, y los avances tecnológicos logrados por los cineastas italianos llevaron a los directores de otros países a imitarlas, siendo los casos más importantes y evidentes ‘Intolerancia‘ (D.W.Griffith, 1916), ‘Los diez mandamientos‘ (Cecil B. DeMille, 1923) o ‘Ben Hur‘ (Fred Niblo, 1925).

Dolce Vita

La semilla cinéfila estaba plantada y estos cineastas se encargaron de regarla, solo era cuestión de tiempo que brotaran directores como Fellini, Pasolini o Visconti, movimientos fílmicos como el Neorrealismo de De Sica o Rosellini, las rarezas de Antonioni o Argento, y un afortunado y larguísimo etcétera. Italia, un país de gran tradición cinematográfica que comenzó a dar sus primeros pasos en 1895 y que a día de hoy es uno de los estandartes del buen cine.

Para terminar, os dejamos nuestro Top 10 del cine italiano de todos los tiempos en el siguiente banner:

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